Arbegui cuenta con todo tipo de vehículos con los que poder realizar de manera óptima en tiempo y forma su trabajo. Esto es importante, ya que no todas las cargas tienen las mismas necesidades, requisitos y/o requerimientos. Cada trabajo requiere de circunstancias especiales y diferentes, por lo que la adaptación a ese entorno es muy importante. Y eso es lo que los profesionales de Arbegui realizan.

La gestión de toda la flota de vehículos que se debe tener para el desarrollo habitual de tareas de este tipo, es muy importante. Son vehículos de grandes dimensiones y que deben moverse de manera ágil y con las condiciones precisas para que puedan cargar el objeto a transportar, para que puedan llevarlo a través del camino que se desee seguir y, por último pero no menos importante, deben poder descargarlo en el lugar de destino.

Gracias a todo ello, podemos decir que trabajamos con los mejores materiales y con los proveedores más profesionales del mercado, tanto en materia humana como material. Es por ello que los desplazamientos de este tipo no suponen un problema, sino una motivación mayor a la hora de llevar a cabo nuestro trabajo con seriedad y responsabilidad.

Una de las ventajas de internet es su capacidad para adquirir productos. En este caso estamos hablando, dentro del sector del transporte, en el aumento del crecimiento de ventas a través de internet que se está dando en España. En concreto las ventas de camiones de distribución que se esperan que lleguen en 2020 han ascendido hasta las 23.000 matriculaciones.

Para 2020 hay previsiones de que aumente hasta el 0,4% del crecimiento de las ventas y que vengan del auge del comercio electrónico, y del 0,1%, en 2021. Este hecho permite una mayor confianza de la industria, que se mantiene en un contexto marcado por el deterioro de los principales indicadores. Además, este crecimiento favorece un acceso al crédito de forma sencilla por parte de las empresas que se embarcan en estas inversiones.

Así, se espera que el parque de vehículos pesados crezca un 0,8% este año, tres décimas más que en 2019, al tiempo que lo hará su envejecimiento y, con él, su impacto medioambiental. En la actualidad, más del 60% de los vehículos industriales (camiones y autobuses) superan los 10 años, según datos de MSI.

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La semana pasada os contamos qué es el ADR y cuál es su objetivo y cuántos países se acogen a estas siglas relacionadas con las empresas de transporte que se encargan de transportar mercancías peligrosas.

Tras haber desglosado estas siglas, hoy queremos contaros de qué tipo de mercancías hablamos cuando hacemos referencia a mercancías peligrosas.

Una mercancía peligrosa es todo aquel material o elemento que tiene una serie de propiedades peligrosas. Si estas mercancías no son controladas correctamente durante todo el proceso, pueden suponer un riesgo para la salud y la seguridad de las personas, el medio donde se transporta y las infraestructuras.

Este tipo de mercancías también suelen denominarse materiales nocivos y pueden ser desde productos químicos puros, hasta artículos que pueden llegar a suponer un riego.

Según las Normas del modelo de la ONU las mercancías peligrosas o nocivas se dividen en 9 clases de elementos o materias, algunas de ellas se subdividen en otros grupos, pero atendiendo a la clasificación sencilla, podemos remarcar como mercancías peligrosas:

  • Gases
  • Explosivos
  • Sustancias oxidantes
  • Corrosivos
  • Solidos que sean inflamables o sustancias propicias a la combustión
  • Líquidos inflamables

A esta lista se añade un grupo más, en el que entran diversos objetos que no son peligrosos en sí, pero si que van acompañados de elementos que pueden considerarse como peligrosos. Por ejemplo, las balsas salvavidas auto-inflables que incluyen elementos peligrosos como: la bombona de gas comprimido, bengalas explosivas o materiales inflamables, entre otros elementos.

La fuerza y el impulso mecánico tienen una importancia fundamental en un sector como es el del transporte. La búsqueda de alternativas cada vez más limpias y eficientes y conseguir mantener el ritmo  son algunos de los desafíos a los que nos enfrentamos cada día. Hay un factor clave a tener en cuenta, y es que la eficiencia en términos de consumo energético va ligada a la búsqueda de una logística y un servicio también más eficientes. No es la primera vez que en Arbegui os hablamos de este compromiso por un transporte más limpio, y las políticas públicas a escala europea parecen haber tomado una dirección muy clara a efectos de lograr este objetivo.

La tecnología hacia la eficiencia es uno de los elementos clave de esta transición. El desarrollo de nuevos sistemas que afectan a la conducción ayudan a reducir progresivamente el consumo de combustible, que es la principal causa de las emisiones. En este sentido, los combustibles alternativos juegan una gran baza para el transporte más limpio, con buenos ejemplos como el gas natural comprimido o licuado, que generan menos CO2 que otros hidrocarburos, y reducen notablemente la expulsión de dióxido de nitrógeno, uno de los mayores problemas del transporte pesado.

Las normativas que restringen la circulación o fomentan la renovación del parque móvil son también un tremendo impulso para el transporte de mercancías o grandes cargas, promoviendo una mayor eficiencia y respeto por el medio ambiente.

Ya os contábamos en anteriores posts cómo en Arbegui nos preocupa y estamos concienciados con la necesidad de un transporte más limpio. La tendencia parece cada vez más clara, y la importancia de los nuevos carburantes poco contaminantes dominará el mercado.

Alternativas más relevantes

  • Electricidad: En los vehículos que utilizamos en transportes especiales, no es a día de hoy una opción 100% viable. Aunque existen motores de propulsión totalmente eléctrica, el uso de energía híbrida es lo más común. En transporte completamente eléctrico, la emisión de gases contaminantes no existe, y en modo híbrido se reducen de manera considerable.
  • Gas natural: La emisión de CO2 es menor con el uso de este carburante, compuesto principalmente de gas metano y otros hidrocarburos ligeros. La emisión de otras partículas y dióxido de nitrógeno, una de las mayores problemáticas del transporte pesado, también es considerablemente inferior.
  • Hidrógeno: Sus emisiones son cero, ya que el funcionamiento de un motor de pila de hidrógeno sólo produce vapor de agua. El principal problema de la producción de hidrógeno, igual que en el caso del motor eléctrico, es que su fabricación sí que produce emisiones.
  • Biocombustibles: Se componen de hidrocarburos que proceden de la biomasa, o materia orgánica que tiene utilidad energética como combustible. Las de dióxido de carbono son notablemente inferiores frente a los hidrocarburos tradicionales.  
  • Gas licuado: Se compone de una mezcla de butano y propano, que sometidos a altas presiones pasan a un estado líquido. Aunque el volumen de emisiones de CO2 no es inferior al de la gasolina, no expulsa ningún otro tipo de partícula ni dióxido de nitrógeno.

En los próximos años observaremos qué sistema termina logrando una mayor eficiencia. Las políticas públicas serán también un factor determinante a tener en cuenta, ya que pueden marcar la agenda del desarrollo tecnológico y el consumo.

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